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Brasil: el destino ideal
para viajes de incentivos, convenciones, colectivos…

En mercados competitivos las empresas se plantean fórmulas de incentivos para lograr sus  objetivos, dirigidos esencialmente a sus propios empleados y/o a sus clientes.
La fórmula clásica se limita a simples incentivos económicos por incrementos de ventas o productividades, en el caso de los propios empleados mayores comisiones y en el de los clientes se traducen en descuentos. Esta es la fórmula más tradicional que sigue empleándose, aunque la experiencia ha demostrado que en muchos casos no es la fórmula más motivadora, además su efecto fácilmente se olvida al poco tiempo de conseguirlo.
Otras veces la incentivación económica se sustituye por un regalo, pero creemos que la elección del regalo tiene su dificultad, ya que no siempre se acierta con las preferencias y gustos del incentivado, inclusive en muchos casos se ha conseguido el efecto contrario.

Probablemente y por experiencia se ha demostrado que el viaje es la mejor opción como incentivo diferenciador, además es la fórmula cada vez más solicitada por numerosas empresas, por varios motivos y a su vez por cumplir varios objetivos en el propio viaje:

  • Ambiente y situaciones propicias, fuera del ambiente de trabajo y por consiguiente más relajado, para comunicar planes en la política de empresa y las estrategias comerciales.
  • Presentar un nuevo/s productos en entornos únicos e impactantes, que recuerden siempre el nacimiento del producto.
  • Vivencias únicas que se comparten, y que en gran medida estrechan relaciones.
  • Se rompe la rutina diaria, y se experimentan nuevas sensaciones.
  • Facilita la comunicación entre los diferentes componentes del grupo.
  • Facilita la mejoría o solución de problemas que afecten a la empresa.
  • Contactos más personales que ofrecen la posibilidad, entre vendedores y clientes, de aumentar las relaciones comerciales y por consiguiente las ventas futuras.
  • Al alcanzar los objetivos presupuestados se consiguen las rentabilidades previstas, por lo que el viaje se convierte por si solo también en rentable para la empresa anfitriona. La empresa habrá cubierto los objetivos marcados, de los que una parte se destinarán a financiar el viaje.
  • El efecto de un viaje bien realizado perdura en el recuerdo por largo tiempo y esta situación produce un efecto positivo en las ventas futuras.

Algunos ejemplos de objetivos a alcanzar:

  • Alcanzar las cifras de venta propuestas, siempre deben de ser realistas y por consiguiente alcanzables, ecuánimes, comprensibles y contrastables.
  • Introducción de un nuevo producto.
  • Captación de  nuevos clientes.
  • Recuperar clientes perdidos.
  • Incentivar las ventas en baja temporada.
  • Cobrar deudas clientes impagados.
  • Introducción de stocks difíciles de posicionar en el mercado

Se debe de informar periódicamente de la marcha de la campaña y del cómputo de los resultados, así los participantes estarán perfectamente informados de la evolución de la campaña y de su situación para conseguir los objetivos propuestos.

Se considera muy favorable en la consecución de estos objetivos que el viaje lo haga también al cónyuge o pareja del participante en la campaña,  de esta forma se puede conseguir que el acompañante motive también a su pareja para conseguir los objetivos.

La planificación minuciosa y organización del viaje serán por consiguiente claves para conseguir que el viaje de incentivo sea un éxito.

Conclusiones importantes que se deben de tener en cuenta:

  • El viaje de incentivos no es un viaje cualquiera, y en ningún caso debe de tener un tratamiento como cualquier otro grupo, ya que es completamente diferente.
  • Se deben de cuidar todos los detalles ya que en cualquier caso repercutirá en la imagen de la empresa, siendo esto esencial.
  • La personalización será también clave ya que influirá directamente en el éxito del viaje, y nuevamente en la buena imagen de la empresa, algo fundamental.
  • Se recomienda en cualquier caso un especialista del destino, será quién mejor pueda ofrecer opciones y posibilidades del producto que comercializa y conoce.

¿Por qué un viaje de incentivos a Brasil?

Brasil es un país con un potencial turístico enorme, pero en muchos aspectos desconocidos, que ofrece muchas y diferentes opciones originales y únicas, nada o muy poco explotadas, y en consecuencia sorprendentes, ideales para un viaje de incentivos. Brasil es el país ecoturístico por excelencia, la naturaleza está presente en cualquier itinerario que se precie.

  • Sus instalaciones de alojamiento son variadas: hoteles de ciudad con buen nivel, hoteles de naturaleza únicos, lodges de la selva, alojamientos no convencionales con encanto y personalidad propia…
  • Por lo general un servicio excelente.
  • Gastronomía variada y exquisita.
  • Elementos diferenciadores originales y únicos comparados con otros destinos.
  • Precios competitivos.

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